La palabra radioterapia
para muchos puede resultar totalmente desconocida para otros
representa una esperanza de vida, ya que es una forma de tratamiento
basado en el empleo de radiaciones ionizantes para combatir determinados
tumores cancerígenos.
A lo largo de nuestra vida estamos expuestos a múltiples tipos de radiaciones.
La mayor parte de ellos son ambientales y provienen de fuentes naturales (suelo,
aire, agua, alimentos) o de diferentes exploraciones radiológicas usadas
para el diagnóstico de enfermedades como las radiografías.
La radioterapia ha sido usada como tratamiento para el cáncer por más
de 100 años, sus raíces datan del descubrimiento de los
Rayos X en 1895. El concepto de radioterapia fue introducido por el físico
alemán Wilhelm Conrad Rontgen cuando descubrió de los rayos X eran
una herramienta poderosa y efectiva con la cual se podría tratar el cáncer.
El campo de la radioterapia empezó a crecer rápidamente a principios
de 1900 debido al trabajo de la científica ganadora del Premio Nobel,
Marie Curie, quien descubrió a los elementos radioactivos polonio y radio.
Esto detonó una nueva era en la medicina y en la investigación.
El radio se usó en diversas formas hasta mediados de 1900 cuando el Cobalto
y Cesio hicieron su aparición. Los aceleradores lineales médicos
se empezaron a desarrollar a fines de 1940 y el primero para aplicaciones médicas
en los 70s.
Con el descubrimiento de Godfrey Hounsfield de la tomografía computada
(CT por sus siglas en inglés), la planeación en tres dimensiones
se hizo una realidad y creó un salto entre la entrega de radiación
2D a 3D (de dos a tres dimensiones), los físicos ya no estarían
más limitados puesto que la planeación basada en CT permite a los
físicos medir directamente la dosis a entregar al paciente, basado en
su anatomía e imágenes topográficas. Las unidades de cobalto
y de ortovoltaje han sido reemplazadas en gran medida por aceleradores lineales
debido a la alta capacidad penetrante de sus energías y sobre todo a la
falta de una fuente física de radiación.
La radiación es un proceso discontinuo formado por energía que
lleva asociado una onda electromagnética. La radiación incide sobre
las células alterando su ADN (material genético), que controla
la división celular.
En las últimas década, el advenimiento de nuevas tecnologías
de imagen, por ejemplo la resonancia magnética nuclear (RMN) en los 70s
y la tomografía por emisión de positrones (PET por sus siglas en
inglés) en los 80s, así como nuevos producto de entrega de radiación
y de visualización, por ejemplo los aceleradores lineales digitales y
la fusión de imágenes, han llevado a la radioterapia de ser conformacional
(3D) a ser radioterapia de intensidad modulada (IMRT por sus siglas en inglés)
o a radioterapia guiada por imágenes (IGRT que es en 4D). Todos estos
avances han llevado a mejores resultados en los tratamientos y menos efectos
laterales. Hoy en día el 70 por ciento de los pacientes que han sido diagnosticados
con cáncer reciben radioterapia como parte de tratamiento para combatir
esta enfermedad.