
En las
primeras horas de estancia si el paciente está clasificado como de bajo riesgo se deberá continuar
con el tratamiento médico. Si es de grado intermedio o alto,
hay que considerar la posibilidad de tratamiento de reperfusión.
Si se opta por tratamiento conservador, valorar el manejo de inhibidores
de las glicopróteinas IIb/IIIa. Para ofrecer el máximo
beneficio, hay que realizar angiografía coronaria, siempre y
cuando no exista contraindicación, y según los hallazgos
angiográficos el tratamiento puede completarse con una angioplastía
y colocación de stent, que permite la recanalización
de la arteria obstruida y proporciona el máximo de seguridad
de que no se reocluirá.
El tratamiento
quirúrgico para
revascularizar el miocardio esta indicado cuando hay afectación
del tronco coronario izquierdo o es enfermedad trivascular.
Al egreso
para continuar con el tratamiento ambulatorio, es necesario que el
programa contemple los siguientes aspectos: Actividad física, considerando que las dos o tres
primeras semanas la actividad es mínima y paulatinamente se
incrementará teniendo en cuenta la edad y las condiciones generales
de cada caso y se aumentará paulatinamente hasta alcanzar el
equivalente a caminar 30 a 45 minutos por lo menos 5 días de
la semana. La dieta, debe ser baja en grasas animales y moderada en
la cantidad de sodio.
El tratamiento
farmacológico
consiste en:
Antitrombóticos: clopidogrel
y aspirina, anti-isquémicos: beta bloqueadores, vasodilatadores,
nitratos orales de acción intermedia, los calcio antagonistas
se indican cuando hay fenómenos de espasmo o en los hipertensos.
Estabilizar el endotelio arterial, las estatinas que además
disminuyen los niveles de colesterol.