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Lic. Alejandra Prieto, Imaginemos una escena cada día más común en un hospital: un paciente recostado sobre su espalda, sedado pero alerta; por un lado, un monitor con la imagen del corazón latiendo y a un lado de este, el médico que en ese momento inserta al paciente un delgado catéter en una incisión en la ingle, el cual correrá desde la arteria femoral hasta la aorta y, de ahí, hacia una de las arterias que alimentan al corazón. En el extremo del catéter hay un pequeño globo que el médico dirige con cuidado hasta un sitio donde la acumulación de depósitos han estrechado la arteria en un 90%. Con un movimiento rápido y ensayado, infla el globo para distender la pared de la arteria, lo desinfla, y después inserta un stent que mantendrá el conducto abierto; sin duda alguna un procedimiento médico fascinante. Pero, ¿qué son los stents? Si buscáramos una definición de diccionario, un stent se define como cualquier material que se utiliza para mantener un tejido en su lugar. ¿Queda clara su definición? No, entonces continuemos con nuestro intento por definirlos, un stents es una endoprótesis vascular expandible, ¿así está bien?, mejor intentamos aclarar un poco más. Un stent es una espiral expandible y diminuta, que se coloca en el interior de un vaso sanguíneo en la zona de un bloqueo. La endoprótesis vascular es expandida para abrir el bloqueo. Así pues, un stent es un tubo diminuto que se coloca dentro de una arteria, un vaso sanguíneo u otro conducto (como el que transporta la orina) con el fin de mantener la estructura abierta. Los stents de uso más frecuente son aquellos que se utilizan para tratar afecciones en los vasos sanguíneos (stents endovasculares o endoprótesis vasculares), pero también pueden utilizarse para desobstruir y mantener abiertas otras estructuras tubulares en el cuerpo, incluyendo los ureteros (los conductos que drenan la orina desde los riñones hasta la vejiga) y los bronquios (pequeños conductos de aire en los pulmones). Existen diferentes clases de stents y la mayoría de ellos están hechos de un material similar a una malla plástica o metálica. Existen stents endovasculares que liberan paulatinamente un medicamento que ayuda posteriormente a impedir que las arterias se vuelvan a cerrar y, al igual que otros stents, se deja permanentemente en la arteria. A éstos se les conoce como "stents liberadores de fármacos” o “prótesis endovasculares con revestimiento medicado (PERM). Para diferenciarlos, a los stents sin revestimiento se conocen como "prótesis endovasculares metálicas convencionales (PEMC o bare-metal stents)". Los stents liberadores de fármacos pueden no ser recomendables para pacientes que hayan tenido una cirugía reciente de corazón, o las mujeres que estén lactando o embarazadas. Es posible que los pacientes a quienes se les coloque un stent liberador de fármaco necesiten medicamentos anticoagulantes al menos durante algunos meses. |