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Voy
a tratar el tema desde una triple vertiente, la vertiente del
evaluador de tecnología
que hace mucho tiempo estoy trabajando en este campo, desde la
vertiente internacional como miembro de INAHTA y de la vertiente
de una persona que ha pasado de pronto del nivel central al nivel
de un hospital, y ahora lo que hacía en el nivel central
tiene que aplicarse en el nivel del hospital.
Precisamente
una de las cosas que hacíamos en el nivel central, regional, eran guías
para evaluar tecnologías y fármacos en los hospitales,
ahora voy a probar mi propia medicina del tiempo que estuve desarrollando
esta labor.
Lo
que quiero comentar son cuestiones relacionadas con: la incorporación de nuevas tecnologías
en los hospitales, las experiencias que podemos tener para guiar
estos procesos, el papel que INAHTA puede desempeñar para
esto, -INAHTA es la Red Internacional de Agencias de Evaluación
de Tecnologías-, y cómo podemos conseguir mejores
resultados en todo este proceso.
Empecemos
por revisar como se incorporan las tecnologías en los hospitales, no me gustaría
perder de vista lo que se ha denominado el paradigma tecnológico,
sobre cómo nos movemos en distintas direcciones del desarrollo
tecnológico, el envejecimiento de la población, el
aumento de expectativas y de demandas, hacía un escenario
que siempre va en la dirección de incrementar los costos.
Los
centros sanitarios se mueven en un ambiente de cambios institucionales,
cambios organizativos y, -en medio de todo esto-, está el profesional sanitario,
están los equipos de profesionales sanitarios, que tiene
que hacer lo que se llama la gestión clínica, tomar
decisiones costo-efectivas para conseguir los mejores resultados
en los pacientes.
Haciendo
una lista del porqué aparecen
las tecnologías en los hospitales, no cabe duda de que el
estímulo profesional para desarrollar innovaciones para
resolver problemas, es uno de los incentivos más potentes
que puede tener el profesional en su día a día, cuando
un clínico alcanza un determinado nivel, lo que realmente
le motiva, aparte del dinero, es poder conseguir resolver los problemas
que no ha podido resolver todavía; si a esto le sumamos
lo que se ha denominado el imperativo tecnológico de la
asistencia, que es aquella fuerza que hacer que cualquier clínico
individual ponga por delante el óptimo individual frente
al óptimo social, aquello de “para mi paciente oro”,
lo mejor, no importa que tengamos nada más que una bolsita
pequeña de oro, pero al paciente que tengo delante tengo
que darle lo mejor; y en un análisis ético, el clásico
conflicto entre beneficencia y justicia, cómo repartimos
lo que tenemos y también, en este contexto no podemos olvidar
que existe una industria muy poderosa, que tiene muchos intereses,
en buena medida legítimos, de vender sus productos y de
desarrollar sus líneas de trabajo.
Tampoco
cabe duda de que los hospitales han cambiado muchísimo, no hace tanto tiempo,
en los años 20, la tecnología era fundamentalmente
la atención, el cuidado y alguna otra cosa, la higiene si
se podía.
Ya
recientemente vemos como la cara de la tecnología empieza a cambiar a cosas robóticas,
a muchas pantallas y con muchas capacidades diferentes y a su vez,
incorporando muchas tecnologías en un mismo dispositivo.
Por ejemplo, el último stent que acaba de salir, tiene un
polímero nuevo que libera mejor el fármaco y a la
vez tiene un nuevo fármaco; integra diferentes tecnologías
en uno sólo y realmente está rompiendo los presupuesto
de muchos hospitales, porque bueno, este tipo de tecnologías
es de un costo unitario relativamente pequeño, comparado
con una gran inversión, pero sumado es mayor la inversión.
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