En el marco de la Primera Semana
Internacional de Innovación
y Calidad se llevó a cabo el Quinto Taller de Evaluación
de Tecnologías para la salud, esta vez el tema central
de nuestro evento giró en torno no sólo a la producción
de reportes de evaluación sino también respecto
al uso de los resultados de la investigación en la toma
de decisiones.
Así, el diálogo que se sostuvo a lo largo del evento,
ayudó a construir un espacio de análisis y discusión
sobre los aspectos principales de la toma de decisiones y la evidencia.
El Dr. Alberto Lifshitz Guinzberg en
su conferencia “Información para la toma de
decisiones” se centró en el médico
como tomador de decisiones y la evidencia como sustento de las
decisiones que los médicos toman.
El Dr. Lifshitz, al igual que otros participantes en el taller,
reconoció que los principales factores que son determinantes
de la necesidad de fundamentar la atención de la salud en
la evidencia científica disponible, son los siguientes:
1) La gran variabilidad en la práctica médica.
2) La variación en la utilización de recursos materiales
y tecnológicos.
3) La incertidumbre respecto al beneficio de tecnologías
nuevas y en uso.
4) El costo cada vez mayor del gasto en salud.
5) El exceso de información científica que no puede
ser analizada apropiadamente ni asimilada oportunamente por el
profesional de la salud.
6) El uso inapropiado de la experiencia como único eje de
la toma de decisiones.
7) El aumento inexorable de la demanda de servicios médicos,
y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la equidad, la
eficiencia y la calidad.
El proceso de investigación y el proceso de toma de decisiones
no son procesos lineales y existen áreas de oportunidad
de contacto en el diseño, análisis y en la explicación,
y en realidad son procesos no circulares pero se retroalimentan
en momentos de oportunidad. Hay situaciones en las que tanto investigadores
como tomadores de decisiones pueden predefinir cuál es el
aporte o modalidad de interacción. Los procesos de oportunidad
consisten en tratar de abrir opciones en escenarios concretos dependiendo
de las características del contexto, de los actores y del
objeto mismo de la investigación.
En todo caso la metodología de la medicina basada en evidencia “…permite,
entre todo el mar de información, seleccionar la aguja,
la herramienta para pescar las joyas dentro de todo el mar de información
superflua”, el Dr. Lifshitz nos recordó que los principios
para construir una buena investigación científica
son:
- formular una buena
pregunta de investigación
- diseñar un buen
estudio
- seleccionar e implementar
los métodos
más apropiados
- obtener suficientes datos
- analizarlos adecuadamente
Sin embargo, enfatizó que “la
medicina basada en evidencias es la integración de la
mejor evidencia de investigación con la pericia clínica,
los valores del paciente y sus circunstancias.”

Figura 1: Las decisiones
en medicina; Lifshitz.
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Las decisiones que enfrenta
el personal de salud se pueden agrupar en tres grandes
categorías:
1. Formulación de políticas, estrategias y programas;
2. Gestión para implementar estas políticas, estrategias
y programas;
3. Intervenciones para la atención preventiva, curativa,
de rehabilitación y paliativa que se aplicarán
en el individuo o en un grupo de personas.
Así, en la relación entre la toma de decisión
y el conocimiento científico, un aspecto importante tiene
que ver con la incertidumbre de cualquier proceso de producción
de conocimiento que genera grandes dificultades en la interacción
con los tomadores de decisiones. La concepción del riesgo
es totalmente distinta.
En términos individuales, parece que los atributos de
los tomadores de decisiones –en este caso los médicos-
como la trayectoria personal, el nivel de educación o
la formación específica en el campo tienen peso
a la hora de hacer uso de los resultados.
El Dr. Lifshitz resaltó que el mejor médico es
el que mejores decisiones toma en el momento apropiado; sin embargo,
parte de lo que nos ha mostrado la medicina basada en evidencias,
es que las alternativas de decisión de los médicos
se basaban principalmente en “medicina basada en
eminencias, medicina basada en webidencias, medicina basada en
vehemencias, medicina basada en obediencias, medicina basada
en disidencias, medicina basada en conferencias, medicina basada
en experiencias, medicina basada en ocurrencias y medicina basada
en efervescencias”.

Figura 2: Evidencia e
inferencia; Lifshitz.
Muchas cosas que
caracterizaban a la práctica clínica del pasado
resultan hoy por hoy obsoletas o inconvenientes. Por ejemplo,
ya los médicos no se pueden mantener actualizados simplemente
leyendo el principal Journal de la especialidad, ni es necesario
mantener toda la información médica en la memoria
puesto que no sólo sería imposible sino innecesario
ante las facilidades de acceso a la información. Tampoco
se pueden imponer conductas a los pacientes, en la medida en
que éstos han hecho conciencia de sus derechos y que
sean competentes para ejercer su autonomía. Las decisiones
ya no se pueden basar en intuiciones sino que tienen que ser
resultado de un proceso que pondera las alternativas y los
desenlaces previstos.
En un proceso complejo de investigación, los investigadores
ponen en juego cosas diferentes a los tomadores de decisiones.
Lo importante es distinguir que los riesgos y la incertidumbre
son diferentes y que existen influencias o interferencias, como
la de los medios de comunicación, que tienen la capacidad
de sistematizar ciertos resultados de investigación y
un peso importante para construir puentes de diálogo entre
quienes producen y quienes utilizan la evidencia. |